La lactosa es el azúcar natural de la leche, la cual es digerida gracias a la enzima lactasa que se produce en las células de nuestro intestino delgado, así, la lactosa se desintegra al tocar la pared intestinal y los diferentes azúcares que la componen son absorbidos por ella.

 Cuando nuestro cuerpo deja de producir esta enzima, pueden surgir problemas como dolores de estómago, flatulencias y diarreas, ya que la lactosa sin digerir no atraviesa la pared intestinal, simplemente pasa del intestino delgado al grueso, donde se convierte en alimento para las bacterias que tenemos en él y éstas son las que producen gases y todas las molestias asociadas a lo que se conoce como intolerancia a la lactosa.

Muchas personas – en su mayoría adultos – dejan de producir lactasa, por eso la industria lechera desarrolló la famosa “leche deslactosada”, a la cual se le agrega la enzima lactasa directamente a la leche para que haga su chamba desde antes y rompa la lactosa dentro de la misma leche, dejando una leche con un sabor más dulce que la leche normal ya que se quedan en ella dos moléculas de azúcar (producto del rompimiento de la lactosa) que al tomarla no provoca los molestos síntomas de la intolerancia a la lactosa.

Una barrera en el consumo de este tipo de leche es su sabor dulce, por eso la industria desarrolló una leche SIN LACTOSA que tiene un sabor neutro igual al de la leche normal.

El proceso de la leche SIN LACTOSA es diferente al de la deslactosada. Para obtenerla se utiliza un proceso de ultra y nano filtración. Este proceso utiliza membranas micro porosas que separan todos los componentes de la leche, entre los cuales están la lactosa, el calcio, las proteínas, entre otros. Una vez separados, lo que hacen es retirar el 30% de la lactosa y vuelven a mezclar el resto de ésta con todos los otros componentes, obteniendo así una leche “sin lactosa” con un sabor mucho menos dulce que el de la deslactosada.

¿Por qué se retira sólo el 30% de la lactosa y no toda? porque si la retiraran totalmente, no sabría a leche. La ventaja de retirar sólo el 30% de la lactosa es obtener una leche con 30% menos azúcares que la leche convencional. El resto de la lactosa se somete al proceso tradicional de deslactosado para que la gente intolerante a la lactosa la pueda tomar sin encontrar en ella el típico sabor dulce de las leches deslactosadas.

Así que ya saben, si les gusta disfrutar del sabor de la leche entera sin que les caiga pesada compren leche SIN LACTOSA.

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