Cada persona vive la cuarentena de manera distinta; a algunos les ha marcado para bien, porque con el aislamiento han podido disfrutar de su casa y su familia; otras menos afortunadas la están pasado difícil.

Ya sea porque deben estar trabajando y en riesgo o porque no tienen forma de conseguir el sustento diario; para la mayoría es una mezcla de incertidumbre, descanso de la rutina, miedo y adaptación a las nuevas circunstancias.

En los grupos de WhatsApp y en las redes sociales vemos todo tipo de mensajes, desde las fake news que anuncian una cura milagrosa, hasta audios alarmistas que aseguran que el mundo está colapsando en este mismo instante. Y lamentablemente hay gente para todo: para creer las mentiras, para ver las cosas más negras de lo que son y, por el contrario, para ver todo de color de rosa. Estarán de acuerdo conmigo, que de pronto, las redes se inundaron de mensajes positivos, motivadores que nos dicen que somos fuertes, que vamos a salir adelante, que con solo pensar en la salud estaremos protegidos. Y en perfiles más escépticos, quejas, datos, cifras inquietantes, amenazas, miedo. ¿A qué hacerle caso? No creo que sea factible irse a los extremos… ser tan obsesivo de solo estar pensando en Covid-19 con el terror a contagiarnos al grado de no poder dormir, o de abrumar a los demás con palabras dulces que quieren esconder la realidad. Y es ahí donde entra el punto clave que puede hacernos reducir el sufrimiento: El punto medio.

Un amigo hace unos días me compartió un enlace llamado El Camino Medio. Y esto es parte de la filosofía budista. Aquí se habla del rechazo a los extremos, “se refiere a la visión iluminada del Buda acerca de la vida, así como a las acciones y actitudes que pueden crear felicidad para uno mismo y para los demás”.
En estos momentos de pandemia, es importante aplicar esta sabiduría para que nuestra vida transcurra en un “Camino Medio” entre dos extremos. No apegarnos a las emociones porque eso nos genera sufrimiento.

¿Cómo quieres vivir tus días? Llenos de tranquilidad, trabajando en tu vida, sabiendo que lo que ocurre te va a llevar a crecer; o preocupándote sin ocuparte y solo lamentando lo que pasa.

Debemos identificar las causas de nuestra propia existencia y buscar la manera de resolverlas, sin esperar que las soluciones nos caigan del cielo.

Solo nosotros podemos cambiar nuestro estado de ánimo y nuestra actitud, viendo la realidad tal y como la vemos, no como la imaginamos o como nos la hacen creer; y así, podemos hacer que nuestras huellas se dirijan hacia la felicidad.

Olvidemos los extremos, escuchemos las noticias con objetividad, no nos cortemos las venas, hagamos lo que tenemos que hacer por nuestro entorno y tomemos lo positivo de los mensajes para aplicarlo a nuestra vida y que realmente sea puesto en práctica. Tan solo leer lindos mensajes positivos sin cambiar nuestra actitud de pesimismo, no nos llevará a nada; y solo pensar que todo es hermoso sin entender lo que realmente ocurre, nos podrá en riesgo.
Hoy, el encierro y la contingencia nos da incertidumbre, pero también nos ofrece la oportunidad de hacer las cosas diferentes. No nos vayamos a los extremos; mejor pensemos, pongamos a trabajar nuestro ingenio, nuestro cerebro y nuestras fortalezas para hacer que este descalabro sea una piedra que nos ayude a subir. /rjc


https://www.sgi.org/es/acerca-de-nosotros/conceptos-budistas/camino-medio.html

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