Yo me dedico a acompañar a la gente a dejar de fumar desde hace 23 años aproximadamente La semana pasada recibí un mensaje en mi teléfono de una persona que me comentó que a su mamá le había dado un derrame cerebral; me pidió que por favor la ayudara a dejar de fumar ya que el médico le advirtió que si seguía fumando podría quedar muerta en cualquier instante.

El derrame paralizó la parte izquierda de su cuerpo, dejando su brazo y pierna izquierda sin ninguna movilidad.

Afortunadamente no sufrió ningún daño en su parte lingüística, ni en su lucidez mental.
Ella es una mujer de 59 años, que fumaba 2 cajetillas diarias.

Estar con ella me hizo recordar que hace ya algunos años, una persona me buscó para que le ayudara dejar de fumar porque le había ofrecido a su hija, que cuando Él cumpliera 40 años, apagaría su último cigarro. Se acercaba la fecha y al ver que no podía, me pidió ayuda.

Dejó de fumar, y recuerdo que, al verlo tiempo después, me confesó que saliendo de mi consulta pensó que todo había sido un fraude, porque no concebía que una terapia tan relajante fuera efectiva.

Su sorpresa fue grande cuando empezaron a pasar las horas y él no lo encendió de nuevo.

Nosotros nos veríamos a los 7 días de haber recibido la terapia de hipnosis, dos días antes, me llamó su esposa para disculparlo porque no iba a poder asistir ya que estaba en terapia intensiva debido a un infarto cardiaco que casi le arrebata la vida.

Cuando Él se recuperó y nos vimos de nuevo, me dijo: Lourdes, me dijeron los doctores que la diferencia entre haber muerto y estar hoy con vida fueron esos pocos días sin nicotina en mi sistema que permitió que yo la brincara.

Recuerdo haberle comentado que sentía mucho orgullo de que hubiese dejado de fumar por cumplir una promesa y no por una amenaza, como la que hoy mi actual paciente está sufriendo.

En tan solo unos días, estar sin nicotina puede hacer la diferencia entre estar aquí todavía o perder la vida.

A mi paciente le está costando mucho trabajo estar sin fumar, yo creo que cuando llegamos a ese nivel de autodestrucción es más complejo rescatarnos.
¿Por qué esperar a tener la guillotina encima?
No es broma, fumar acaba con tu vida y con la vida de tus seres queridos, porque cuando una persona se va, cuesta mucho trabajo sobreponerse.

Soy Lourdes Fernández y si te puedo acompañar; con gusto estoy para ti en el 999 163 7428.

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