¿Cuántas veces no me reprendió mi mamá de pequeña cuando opinaba en las conversaciones de adultos?, creo que fueron tantas veces, que perdí la cuenta...

"Puedes escuchar, pero no repetir" o "ve a jugar con tus amigas", eran frases habituales que escuchaba de mi mamá cuando yo era niña, pero que no comprendía del todo. Ahora, la entiendo perfectamente.

Siendo ya adulto, recuerdo con agradecimiento sus palabras, sobre todo cuando me encuentro platicando de algún tema que no concierne a los niños, pero estos se meten a rebatir algún punto pues quieren expresar su opinión. Es ahora que me doy cuenta, cómo un adulto podía sentirse incómodo cuando yo intervenía y es por ello que mi mamá rápidamente me corregía.

Sí, vivimos en un mundo que ha evolucionado mucho con el transcurrir de los años, pero algo que no debe evolucionar, es darles cabida a los niños en temas que no les competen. En la etiqueta social se marca con claridad que las conversaciones de adultos, son eso, conversaciones de adultos, sin que se deba dar entrada a los más pequeños ya que no tienen ni la experiencia, ni la edad, ni la conciencia necesaria para intervenir.

Es necesario e indispensable que nosotros como padres de familia, seamos más estrictos y no permitamos ese tipo de interrupciones y les enseñemos desde pequeños una de las virtudes más elegantes, la prudencia. Cierto es que al principio van a objetar y probablemente harán un berrinche, pero deberemos mantenernos firmes para moldear y brindarles la mejor educación a nuestros pequeños para que deslumbren a las demás personas por no interrumpir en las conversaciones de los adultos.

Gabriela Cano Rubio.

Experta en Etiqueta, Protocolo y Saber Estar.

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