No hay nadie que pueda ocupar un lugar en nuestras vidas como lo hacen nuestras mamás. Ya sea que sea tu mejor amiga o tu mayor crítica, tu relación con ella es incomparable.

En lo que a mí respecta, mi mamá es la mejor persona que conozco. Desde hace veinte años hasta ahora, siempre he tenido una relación cercana, y ahora que estoy descubriendo (o más bien intentando) esto que es ser un “adulto responsable”, he podido apreciar y más que nada, agradecer, todos los sacrificios y orientación que hizo.

En estos veinte años de ofrecerme consejos, estos son en los que siempre ha tenido razón.

1. La confianza en mí misma es clave.

Hace años mi mamá me dijo que las decisiones de los demás no se reflejan en mi valor personal. Obviamente, en esos años pubertos no le di mucha importancia, pero ahora, unos siete años después, vivo con ese consejo.

2. “No llegues muy tarde”

Antes, llegar a las tres de la mañana a mi casa se me hacía lo peor en el mundo. ¿Ahora? A las doce estoy suplicando volver temprano a mi casa.

No sé cómo aguantaba antes, pero ahora le agradezco a mi mamá el inculcarme los beneficios de una buena noche de sueño.

3. Ahorra todo lo que puedas

Esto más que un consejo, fue un hábito que fomentó en mí desde chica.

Desde monedas, lo que sobre de tu dinero, lo que sea, todo. Además de enseñarme el valor del dinero y del trabajo que cuesta ganarlo, me enseñó a cuidarlo (y a bajarle a mis compras compulsivas).

A pesar de las incontables peleas que tuvimos, discusiones y diferencias, siempre he sabido que estará ahí, esperando con un consejo para cada situación o simplemente con un abrazo y helado.

Por Katia Rosique

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