El fotógrafo de moda alemán conocido como el "padre" de las supermodelos de los años 1990, falleció el martes a los 74 años

El célebre fotógrafo alemán Peter Lindbergh, conocido por sus imágenes en el mundo de la moda en blanco y negro, falleció a los 74 años de edad, según anunció este miércoles su cuenta de Instagram.

Fue uno de los más influyentes fotógrafos de los últimos años, trabajó para revistas como “Vogue”, “Vanity fair”, “Elle” o “Marie Claire”.

El objetivo de su cámara captó a celebridades como Catherine Deneuve o Linda Evangelista.

Lindbergh, nacido en 1944 en Leszno (Polonia) colaboró con numerosas revistas a lo largo de su prolífica carrera y muchas de sus fotografías en blanco y negro se convirtieron en imágenes icónicas en el mundo de la moda.

“Considerado como un pionero en su arte, supo redefinir la fotografía de moda contemporánea y sus estándares de belleza sublimando a las mujeres de todas las edades”, según un comunicado de la familia, en el que no se precisa ni el lugar ni las circunstancias de su muerte.

A sus 74 años, Lindbergh seguía activo y recientemente fotografió a la cantante Rosalía para la revista Vogue España.

Saltó a la fama en los años 1990, cuando modelos como Cindy Crawford, Naomi Campbell, Claudia Schiffer o Kate Moss se convirtieron en figuras que rebasaron los límites del mundo de la moda.

En sus imágenes en blanco y negro, muy granuladas, las modelos adaptaban una actitud un tanto rebelde, mientras eran mostradas sin artificios.

Su revolución llegó con una fotografía de 1988 en la que varias modelos, entre ellas Linda Evangelista, posaron para Lindbergh en la playa de Malibú, Estados Unidos, luciendo una simple camisa blanca, algo que rompió con los cánones de la época.

La familia de Lindbergh huyó de su país natal cuando este era un bebé para instalarse en Duisburgo, en el oeste industrial de Alemania.

Se apasionó primero por la escultura y el cine alemán de entreguerras y estudió en la Academia de Bellas Artes de Berlín, antes de empezar a colaborar como fotógrafo en la revista Stern. Se instaló en París en los años 1970.

La noticia de su muerte se dio a conocer a través de un post en su cuenta de Instagram verificada.

“Deja un gran vacío”, explica el texto acompañado de una imagen en blanco y negro –una de las grandes claves de su icónica fotografía– que no podría ser más alegórica: un set de fotografía desierto.

“Le sobreviven su mujer Petra, su primera mujer Astrid, sus cuatro hijos Benjamin, Jérémy, Simon y Joseph, y siete nietos”, revela la nota que ha dejado conmocionado al mundo de la moda.

Fuente: Televisa

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