Tradición maya.

Por: Juan Carlos Solís Arana.

La muerte es una constante en el pensamiento humano. Desde tiempos remotos, explicarla intrigó y atemorizó a la humanidad.
El origen de la celebración del día de muertos se remonta a antes de la llegada de los españoles.
En Yucatán el Hanal Pixan es la celebración maya en la que se ofrenda comida y bebida a las ánimas de los fieles difuntos; establece y mantiene el vínculo entre vivos y muertos.
La tradición incluye varios ritos, pero el principal consiste en poner una mesa como altar, donde se coloca comida típica, frutas y lo que le gustaba al difunto en vida como aguardiente y cigarros; se adorna con veladoras, flores, ramas de "ruda" y las fotografías de las personas fallecidas. En el medio rural es una tradición viviente, los altares están en cada casa, el olor de las ofrendas aromatiza los pueblos; los rezos y las letanías invaden el ambiente de murmullos y las velas iluminan el paso de las ánimas.
El primer día se dedica a los niños y le llaman U Hanal Palal; este día además de los alimentos en el altar se ponen dulces y juguetes. El segundo día está dedicado a los adultos muertos y le llaman U Hanal Nucuch Uinicoob, y el tercer día es el U Hanal Pixanoob llamado en algunos lugares "misa pixán" porque ese día se aplica una misa dedicada a las ánimas, por lo general en el cementerio de la población.
Durante esos días los niños usan una cinta de color rojo o negro en la muñeca derecha, para que las ánimas no se los lleven.
Las casas deben estar siempre limpias y sin trabajos pendientes. Se cree que, si algo faltó por hacerse, las ánimas llegarán y realizarán el trabajo pendiente.
El 7 de noviembre de 2003, la UNESCO declaró el Día de Muertos como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

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