Este antiguo barrio de la Ciudad de Mérida tiene una bella pero triste e increíble historia.

Primero se fundó el Convento Grande de San Francisco, allá por el año de 1547, pero según los clérigos no estaba completo, puesto que faltaba la orden de los Franciscanos Mendicantes.

Pasaron los años poco a poco, hasta que un caballero español, Don Diego García Montalvo donó una parte de sus tierras, fuera de la Ciudad, para que los Mendicantes pudieran levantar su propio convento.
Recibiendo limosnas y donativos lograron finalmente su propósito y enriquecieron su templo de la misma forma.

Don Diego García era originario de la Villa de Olmedo, donde se venera a la Virgen de Nuestra Señora de la Mejorada, y por ello a dicha área se le dio el nombre de “La Mejorada”, y así se le llamó a la zona donde se ubicó dicho Convento. A la fecha, es un barrio bien conocido, muy cercano al Centro de la Ciudad, el templo se ubica sobre la calle 50, entre la 57 y 59, muy cercano a los Arcos de los Dragones y el del Puente, que marcaban la entrada a la Ciudad.

El Templo fue consagrado en el año 1642.

Pero pasaron los años, muchos. Hubo revueltas, parte por los yaquis que fueron exiliados a Yucatán por sus continuos levantamientos en Sonora por defender sus tierras, parte por el maltrato de los hacendados hacia sus “esclavos” y parte por el naciente independentismo de toda la Península, llegó el supuesto general Salvador Alvarado con sus “huaches” a poner el orden.

Curiosamente se inician saqueos a las iglesias entre ellas a La Mejorada, la que dejaron incluso sin altar. El actual se los proporcionó otra iglesia, pero es lo único que tienen. Está totalmente “pelona”. El convento ya desapareció. Pero La Mejorada sigue en pie.
El saqueo fue tan grande, que incluso le llegó a la Catedral. Se llevaron hasta lápidas de gente renombrada.

Por Gaspar Carillo Lozano

 

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